martes, 26 de enero de 2021
POEMA "CUSTODIO DE LUNA"
USTODIO DE LUNA
Solitario ante el mundo,
con la única compañía
del viento en la estepa,
sufriendo el frío en la tundra,
la lluvia en los bosques,
sin apenas sustento que llevarse a la boca,
sin más compañía que la propia,
ni más luz que lo ilumine en su senda,
el custodio continúa
con su eterno peregrinar.
No tiene más amor
que el de su pálida luz sobre la piel,
no tiene más voz en sus oídos
que la de sus propios aullidos
entre el gélido viento
y el repicar de las campanas de la lluvia,
pero está ahí,
en las sombras,
lejos de las miradas ajenas,
ajeno a las leyes de los hombres,
vigilante,
expectante,
con sus ojos brillando como ascuas
cuando ya no hay luz,
suspirando por el objeto de su devoción.
El custodio de la luna
la mira desde el fondo de los cañones
y desde la cresta de los picachos más altos,
le canta su melancólica oda,
abre su pecho y muestra su corazón al astro,
en espera de su ausencia,
anhelando un instante de amor
de su glacial calidez.
Está maldito por el populacho,
está maldito por su propia raza,
es un solitario que no tiene más compañía
que la de su propia sombra,
mientras suspira
por una mirada del satélite.
Mis demonios - trazo a lápiz.
“La amaba no por la forma en que bailaba con mis ángeles, sino por la forma en que el sonido de su nombre podía silenciar a mis demonios. “- Christopher Poindexter 😈🔥🔥🔥 / Orando en la oscuridad 🙏🏽🖤🎨 - En la mesa de dibujo ✍🏽; "Y ya Sabes" • El arte es vida y la vida es arte / Enviando amor y bendiciones 💕🙏🏽✨✨✨POEMA "SOY EL LOBO SOLITARIO "
SOY EL LOBO SOLITARIO
En un bosque brumoso
de altos árboles y frondosos arbustos,
donde apenas sí pasa la luz
y la esperanza ni entra,
donde las buenas intenciones
pasan de largo,
donde los suelos son húmedos barrizale
y el agua hay que beberla de los pútridos charcos,
ahí estoy yo.
Rodeado de ratas y cadáveres,
en perenne batalla,
guerra interminable
de la que nadie ya recuerda el inicio
ni espera el final,
ensangrentado,
espada en mano,
viendo pasar a los espectros ante mis ojos,
contemplando horrores
que ni los más geniales escritores
se atreverían a soñar,
ahí estoy yo.
Cuando cae la noche
y se alza la luna sobre nuestras cabezas,
cuando las tumbas se abren
y salen los horrores que albergan,
cuando el terror invade los corazones
de aquellos que corren a ampararse en la luz,
escrutando con pavor la oscuridad,
entre las sombras,
oculto en las tinieblas,
ahí estoy yo.
Mi armadura es de lágrimas,
mis espadas son mis manos,
camino en silencio
donde sólo moran oscuridades sin nombre,
temiendo y siendo temido,
cazador dispuesto a convertirse en cazado,
sin importarme mi vida,
sin importarme bailar siempre con la más fea,
pues soy el guardián,
el lobo solitario,
el repudiado
con el que nadie quiere estar
y por el que todos se desgañitan en llamar
cuando la cosa va mal,
ahí estoy yo.
Mientras los charcos
se llenan un poco más
de agua de lluvia sucia,
mientras sólo se escucha
el silencio y el rumor de la tormenta,
cuando los rayos
son la única luz que ilumina mi camino,
cuando las hogueras perfilan
a los muertos vivientes
que gruñen y claman por su pieza de hoy,
camino sigiloso entre las sombras,
confundiéndome con ellos,
aguardando mi momento para darles caza
y que resuene mi aullido de guerra
en las tierras que nadie se atreve a pisar,
ahí estoy yo.
Solo,
olvidado por todos,
habiéndome dado el mundo la espalda,
sin más compañía que la de mi deber,
lamiendo la sangre de mis heridas,
cerrando los tajos con sucios harapos,
mostrando mis colmillos
como advertencia contra aquellos
que crean que lo tienen más fácil por hallarme herido,
gruñendo deseoso de la siguiente batalla
pese a mi lenta agonía,
ahí estoy yo.
Ahí estoy yo.



























